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DOM XIX DEL T.O. Hay tormentas que no hunden la barca; hunden la esperanza

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   Todos hemos pasado alguna vez por una tormenta; no solo las del cielo. Hay tormentas que llegan sin lluvia: una enfermedad, la muerte de un ser querido, una crisis familiar, el miedo al futuro, la soledad, el cansancio de seguir luchando. En esos momentos, la pregunta no es:¿dónde estoy yo?, sino: ¿dónde está Dios?      Eso mismo experimentan los discípulos en el Evangelio este domingo; están en medio del lago,  es de noche, el viento es contrario. Reman, pero no avanzan; Jesús no está con ellos... o al menos eso creen.    También la Iglesia, nuestras familias y cada uno de nosotros conocemos noches en las que parece que Dios guarda silencio. Pero el Evangelio nos ofrece una clave decisiva:   Jesús no evita la tormenta; entra en ella; n o llega cuando el mar ya está en calma, llega cuando las olas siguen golpeando la barca; y sus primeras palabras son un auténtico programa de vida:   «Ánimo, soy yo; no tengáis miedo.»   No d...

DOM XVIII T.O. "Cinco panes, dos peces... y un corazón dispuesto"

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   Todos hemos escuchado alguna vez esta frase: "con lo poco que tengo, no puedo hacer gran cosa. La dice quien piensa que su ayuda es insignificante, quien cree que su tiempo no cambia nada, quien piensa que su sonrisa, su visita o su oración no sirven de mucho... y, sin embargo, el Evangelio de este domingo desmiente esa idea.    Jesús se encuentra rodeado por una multitud; es tarde. Los discípulos hacen un cálculo muy razonable: "Despide a la gente para que vayan a comprar comida." Su propuesta parece lógica. Cada uno que resuelva su problema. Pero Jesús rompe esa lógica y responde con una frase que sigue desafiándonos hoy: "Dadles vosotros de comer." ¡Qué petición tan desconcertante! Los discípulos miran sus manos. Solo tienen cinco panes y dos peces. Es decir, casi nada. Pero Jesús no les pregunta cuánto tienen. Les pregunta si están dispuestos a compartirlo. Y ahí comienza el milagro. No empieza cuando se multiplican los panes. Empieza cuando alg...

DOM XVII DEL T.O. Cuando encuentras el tesoro

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      Hay una pregunta que todos nos hacemos alguna vez, aunque no siempre nos atrevamos a decirla en voz alta:  ¿qué es lo más valioso de mi vida?  Un empresario respondió: “Mi trabajo”; una madre dijo: “mis hijos”; un anciano contestó: “la paz del corazón”; y un joven, después de un largo silencio, dijo: “todavía no lo he descubierto”.  Está es la clave del Evangelio de este domingo:   la vida cambia cuando uno descubre un tesoro .   Jesús compara el Reino de los cielos con un hombre que encuentra un tesoro escondido en un campo. Y añade un detalle precioso:  “lleno de alegría, va, vende todo lo que tiene y compra el campo” .  No actúa obligado, no vende sus cosas con tristeza, no dice: “qué pena perder todo esto”. Al contrario:   la alegría del hallazgo hace pequeñas las renuncias .   Lo mismo sucede con el comerciante que encuentra una perla de gran valor. Ha visto muchas perlas en su vida, pero aquella es diferente. Y cuan...

DOMINGO XVI DEL T.O. ¿Arrancamos la cizaña?

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   Hace un tiempo, un jardinero recibió a un joven aprendiz. Mientras recorrían el jardín, el muchacho señaló unas malas hierbas que crecían entre las flores. —¿Por qué no las arrancas de una vez? —preguntó. El jardinero respondió: —Porque todavía no sé cuáles son realmente malas hierbas y cuáles son plantas que aún no han florecido… Vivimos en un mundo que juzga muy deprisa. Bastan unos segundos para etiquetar a una persona: buena o mala, amiga o enemiga, útil o inútil. Las redes sociales han convertido el juicio rápido en un deporte cotidiano. Pero Dios no actúa así.      El Evangelio de hoy nos presenta una de las parábolas más desconcertantes de Jesús. Un enemigo siembra cizaña en medio del trigo. Los criados, con muy buena intención, quieren arrancarla inmediatamente, parece lo más lógico; sin embargo, el dueño responde: "No; no sea que, al arrancar la cizaña, arranquéis también el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega." Humanamente cues...

DOM XV DEL T.O. La semilla que nadie ve

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          Vivimos en la cultura de los resultados inmediatos. Todo debe ser rápido, visible y exitoso. Si un proyecto no da frutos enseguida, se abandona. Si una relación exige paciencia, se rompe. Si una persona no cambia cuando esperamos, dejamos de creer en ella. Nos cuesta sembrar porque queremos cosechar al instante.    También nos ocurre en la fe. Rezamos y esperamos soluciones inmediatas; educamos a nuestros hijos con valores, pero nos desesperamos cuando parecen tomar otros caminos; acompañamos a un enfermo, visitamos a una persona mayor o intentamos hacer el bien, y a veces nos invade la sensación de que todo es inútil. "¿De qué sirve tanto esfuerzo?", nos preguntamos.  Precisamente en esta realidad resuena con fuerza el Evangelio de este domingo.    Jesús contempla a un sembrador que sale a sembrar. Él no selecciona únicamente la tierra perfecta ni calcula obsesivamente dónde caerá cada grano, sencillamente siembra. Alguna...

DOM XIV DEL T.O. "Cuando el corazón está cansado, Cristo lo fortalece"

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      El Evangelio de este domingo nos muestra un rostro de Jesús que llena de esperanza. Él dice:  «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» .   ¡Qué palabras tan oportunas para nuestro tiempo! Vivimos cansados. Hay cansancio físico por el trabajo, pero también un cansancio del alma: preocupaciones familiares, problemas económicos, enfermedades, soledad, incertidumbre y tantas cargas que cada uno lleva en silencio.   Lo hermoso del Evangelio es que Jesús no nos promete una vida sin dificultades. Nos ofrece algo mucho más grande:  caminar con nosotros . Él no quita todas las cruces, pero nos ayuda a llevarlas.   Después añade una frase que puede sorprendernos:  «Carguen con mi yugo… porque mi yugo es suave y mi carga ligera» . En tiempos de Jesús, el yugo era el instrumento que unía a dos bueyes para trabajar juntos. Jesús nos está diciendo:  «No lleves solo el peso de tu vida; déjame caminar contigo» ...

DOM XIII T.O. ¿Qué lugar ocupa realmente Jesús en mi vida?

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     El Evangelio de este domingo forma parte del llamado "discurso misionero" de san Mateo. Jesús está enviando a sus discípulos a anunciar el Reino y no les oculta las dificultades que encontrarán. Seguir a Cristo no será siempre fácil, habrá incomprensiones, rechazos e incluso conflictos dentro de la propia familia.  Por eso escuchamos unas palabras que pueden parecernos duras:   «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí» .   Para comprender bien, hay que tener presente que, en el lenguaje semita, las expresiones son a menudo acentuadas para subrayar una idea. Jesús no está despreciando la familia —Él mismo vivió treinta años en Nazaret, amó a su Madre y defendió el valor de la familia—. Lo que quiere afirmar es que el discípulo debe poner a Dios en el primer lugar de su existencia. Y aquí podemos hacernos una pregunta: ¿qué es lo primero en mi vida?   Porque todos tenemos una especie de "centro" alrededor del cual ...

Dom XII del T.O. No tengáis miedo, valéis mucho a los ojos De Dios.

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    Si hay una palabra que atraviesa las lecturas de este domingo y que llega directamente a nuestra vida, es una frase muy sencilla, pero necesaria:   “No tengáis miedo.”  Jesús la repite varias veces en el Evangelio, y no es casualidad; porque el miedo forma parte de la experiencia humana. Todos, en algún momento, hemos sentido miedo. Miedo por la salud, por la familia, por el futuro de los hijos o de los nietos. Miedo cuando llega una enfermedad, cuando falta el trabajo, cuando se atraviesa una dificultad económica, cuando se pierde a un ser querido o cuando simplemente no sabemos qué nos espera mañana. También existe otro miedo más silencioso: el miedo a sentirse solo, a no ser comprendido, a pensar que ya no podemos más.  Por eso las palabras de Jesús no son una frase bonita para escuchar en la iglesia. Son una palabra que quiere entrar en nuestra vida concreta.     La primera lectura nos presenta al profeta Jeremías; y Jeremías no era un hombre s...

DOM XI DEL T.O. Dios sigue llamando

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  Hay una pregunta que aparece muchas veces en la Palabra de Dios y que también resuena en el corazón de cada persona: ¿qué quiere Dios de mí?  Las lecturas de este domingo nos ayudan a responderla. Porque toda la historia de la salvación podría resumirse en tres palabras:   llamada, respuesta y misión .   En la primera lectura, Dios llama a Israel. No porque sea el pueblo más poderoso o el más importante, sino porque lo ama. Lo ha liberado de la esclavitud y ahora le propone una alianza. Dios toma la iniciativa, siempre es Él quien da el primer paso.   En el Evangelio ocurre algo semejante. Jesús contempla a la multitud y ve personas cansadas, desorientadas, heridas por la vida. Entonces llama a los Doce y los envía.  Es importante resaltar que Jesús no llama a personas extraordinarias. Entre ellos hay pescadores, obreros, un recaudador de impuestos, hombres con defectos, limitaciones y miedos. Sin embargo, Jesús confía en ellos, quizá  porque Di...

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI - Pan para el camino, vida para el mundo

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      Celebramos el Corpus Christi, la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Una fiesta que nos invita a mirar la Eucaristía con ojos nuevos y a preguntarnos qué significa realmente que Jesús haya querido quedarse para siempre entre nosotros.   El Evangelio de san Juan nos presenta una frase de Jesús que nos ha quedado en la memoria: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre» (Jn 6,51).   Los judíos no entendieron aquellas palabras. Pensaban en un pan material. Pero Jesús estaba hablando de algo mucho más grande. Estaba anunciando el don de la Eucaristía, el regalo de sí mismo. No nos da algo suyo; se nos da Él mismo. Su vida se convierte en alimento para nuestra vida.   La primera lectura nos ayuda a comprenderlo mejor. Moisés recuerda al pueblo su travesía por el desierto. Allí aprendieron que el ser humano no vive solo de pan. Necesitamos alimento para el cuerpo, pero también para el corazón...

SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD - Llamados a la comunión de amor

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   La solemnidad que la Iglesia celebra este domingo, puede parecernos, a primera vista, difícil de entender. Cuando escuchamos “Santísima Trinidad”, fácilmente pensamos en un misterio complicado, algo lejano o reservado para los teólogos o estudiosos.  Y, sin embargo, la Trinidad no es un problema matemático ni una teoría abstracta sobre Dios. La Trinidad es la manera cristiana de descubrir que   Dios es comunión de amor .   Creemos en un Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Un Dios que no vive encerrado en sí mismo, sino en relación, en entrega y en amor;  no es un Dios frío ni distante. Es un Dios cercano:  el Padre que crea, ama y sostiene,  el Hijo que camina con nosotros y entrega su vida,  y el Espíritu Santo que anima, consuela y transforma el corazón.   La primera lectura nos presenta a Dios como un Señor compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en amor y fidelidad. Es un Dios que acompaña a su pueblo incluso cuand...

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS El Espíritu que transforma el corazón y renueva la vida

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  Hay casas donde todo está cerrado: ventanas cerradas, puertas cerradas, silencio, oscuridad, aire detenido. Y basta que alguien abra una ventana para que entre el aire, la luz y la vida vuelva a moverse. Algo parecido les ocurrió a los discípulos. Después de la muerte de Jesús estaban encerrados, con miedo, desanimados, paralizados. Habían perdido la fuerza, la alegría y hasta la esperanza. Y entonces llega Pentecostés, llega el Espíritu Santo.     Y aquellos hombres que tenían miedo… salen. Los que estaban encerrados… anuncian; los que estaban tristes… recuperan la alegría; los que se sentían débiles… se convierten en testigos. Porque cuando el Espíritu de Dios entra en una vida, algo empieza a cambiar.     La primera lectura, de los Hechos de los Apóstoles, describe este momento con imágenes muy fuertes: viento, fuego, movimiento; y no es casual, porque el Espíritu Santo no viene a dejar las cosas igual, viene a despertar, a renovar, a dar vida. Y lo mejor, ...

DOM VII DE PASCUA - SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR - Testigos en el día a día

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  La celebración de la Ascensión puede dar lugar, a veces, a una interpretación equivocada. Podría parecer que celebramos que Jesús se marcha, que se aleja de los suyos y que deja a los discípulos solos en el mundo. Pero en realidad ocurre justamente lo contrario.      La Ascensión no habla de ausencia, sino de una nueva presencia. No es el final de algo, sino el comienzo de una misión. Jesús vuelve al Padre, pero no abandona a los discípulos. De hecho, el Evangelio tiene más fuerza en el envío que en la despedida. Cristo resucitado reúne a los suyos y les confía una tarea inmensa: “Id y haced discípulos.” Y ahí aparece la primera gran palabra de este domingo: MISIÓN.       La fe cristiana nunca puede quedarse encerrada en uno mismo. El encuentro con Cristo siempre empuja a salir, a compartir, a anunciar, a acompañar. Porque cuando alguien descubre de verdad el Evangelio, comprende que no puede guardarlo solo para sí. Y es...

DOM VI DE PASCUA No estamos solos: la promesa del Espíritu sostiene nuestra vida

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     Hay palabras que sostienen la vida. Palabras que, cuando son verdaderas, se convierten en apoyo en los momentos difíciles. Y una de esas palabras es PROMETER. Todos sabemos lo que significa prometer algo… y también sabemos que no todas las promesas se cumplen. Por eso, cuando alguien promete, lo importante no es solo la promesa en sí, sino quién la hace.   Hoy Jesús nos hace una promesa. No una promesa cualquiera, sino una promesa que cambia la vida: “Yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, para que esté siempre con vosotros.”  Es decir:   no os voy a dejar solos.   Continuamos en el discurso de despedida, como el domingo pasado. Jesús habla a sus discípulos; ellos están inquietos, no entienden del todo lo que viene. Y en lugar de dar explicaciones complicadas, les hace una promesa: el Espíritu Santo estará con ellos.  Una presencia viva, cercana, constante.   Antes de profundizar más, veamos cómo esta misma idea recorre también ...