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Dom. III de Adviento. Gaudete, Dominus prope est

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      Este domingo la Iglesia nos invita a detenernos en medio del Adviento para dejarnos llenar por una palabra luminosa: ALEGRÍA. Por eso este domingo se llama  Gaudete : “Alegraos”. Pero no se trata de cualquier alegría. No es euforia, no es risa fácil, no es simple optimismo. Es la alegría que nace de la presencia de Dios, la alegría que viene porque el Señor está cerca.       La verdadera alegría comienza cuando reconocemos a Jesús presente, aunque sea en silencio, aunque sea escondido, aunque aún no haya nacido plenamente en nuestro corazón. La alegría cristiana no depende de que todo en nuestra vida vaya bien. Depende de saber que Dios está con nosotros, que nos acompaña, que no nos deja solos.       Quizá este Adviento algunos llegamos cansados, preocupados, heridos por situaciones familiares, económicas o personales. A veces la vida parece quitarnos la alegría a pequeños mordiscos: una decepción, una enfermedad, un con...

Dom III de Adviento - Gaudete - ¿Qué debemos hacer?

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Hoy es el tercer domingo de Adviento, el llamado domingo de la alegría. La Iglesia, en su sabiduría, nos recuerda que este tiempo de espera es también un tiempo de alegría porque vamos al encuentro de Cristo Señor. Hay noticias reconfortantes y noticias salvadoras. La salvación que nos trae el Señor no llega a través de lo que esperamos y de lo que inmediatamente nos consuela. No, la salvación es algo que nos hace crecer, es un camino. La buena noticia no es que un problema se nos aleje por poco tiempo, sino que se resuelva hasta el final. Debemos recibir esta buena noticia, no como una pausa, sino como lo que realmente solucione nuestra vida: ¡esto nos trae alegría. Necesitamos acoger al Señor, Aquel que es nuestra alegría. ¡Necesitamos a Aquel que da sentido a nuestra vida, necesitamos a Aquel que nos da vida verdadera!   Dos aspectos del Evangelio invitan a actuar: comenzar a hacer justicia y acoger al Señor que viene a purificarnos.   El Bautista proclama un bautismo ...