FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR El cielo está abierto para nosotros
Con la fiesta del Bautismo del Señor culmina el tiempo de Navidad y se inicia el tiempo de la vida pública de Jesús. El Niño contemplado en Belén se presenta ahora como el Hijo amado del Padre, solidario con la humanidad y obediente a su voluntad. Esta celebración no es sólo un recuerdo de lo que le sucedió a Jesús, sino una luz que ilumina nuestra propia vida bautismal. El evangelio de san Mateo nos muestra a Jesús que va desde Galilea hasta el Jordán. No es un detalle menor: Jesús se desplaza, se acerca al pueblo. El Jordán es el lugar donde hombres y mujeres reconocen su pecado y su deseo de conversión. Jesús, que no tiene pecado, decide colocarse allí, en la fila de los pecadores. En este gesto se revela ya todo su modo de vivir: un Mesías que no se separa, que no mira desde arriba, sino que se sumerge en la realidad humana para cargarla sobre sí. La reacción de Juan el Bautista es comprensible. Él percibe la grandeza de Jesús y no logra...