Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como acogida

DOM XXIII del T.O. Ve y háblale, si de verdad le quieres

Imagen
   Una vez le preguntaron a un hombre muy sabio: «¿Quién ha sido tu mejor maestro?». Y respondió: «Todos aquellos que alguna vez se atrevieron a decirme que estaba equivocado». Una respuesta difícil de aceptar; porque nos gusta que nos quieran, que nos comprendan, que nos den la razón… pero no siempre nos gusta que nos corrijan.      Y precisamente de eso nos habla hoy Jesús: de la corrección; pero no de cualquier corrección, sino de una corrección que nace del amor. Jesús dice: «Si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo a solas». Fijémonos en algo importante: a solas. Jesús no dice: «Ve y cuéntaselo a los demás». No dice: «Habla de él». Dice: «Habla con él». ¡Qué diferente sería nuestra convivencia si aprendiéramos esto! Muchas heridas no nacen del problema original, sino de todo lo que hemos hablado después sobre ese problema. Jesús nos propone otro camino: hablar con la persona, no hablar de la persona. Y añade algo todavía más valioso: «Si te hace c...

DOM VI DE PASCUA No estamos solos: la promesa del Espíritu sostiene nuestra vida

Imagen
     Hay palabras que sostienen la vida. Palabras que, cuando son verdaderas, se convierten en apoyo en los momentos difíciles. Y una de esas palabras es PROMETER. Todos sabemos lo que significa prometer algo… y también sabemos que no todas las promesas se cumplen. Por eso, cuando alguien promete, lo importante no es solo la promesa en sí, sino quién la hace.   Hoy Jesús nos hace una promesa. No una promesa cualquiera, sino una promesa que cambia la vida: “Yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, para que esté siempre con vosotros.”  Es decir:   no os voy a dejar solos.   Continuamos en el discurso de despedida, como el domingo pasado. Jesús habla a sus discípulos; ellos están inquietos, no entienden del todo lo que viene. Y en lugar de dar explicaciones complicadas, les hace una promesa: el Espíritu Santo estará con ellos.  Una presencia viva, cercana, constante.   Antes de profundizar más, veamos cómo esta misma idea recorre también ...

Dom IV de Adviento. Acoger y proteger: el corazón del Adviento

Imagen
     En el cuarto domingo de Adviento, la liturgia nos sitúa ante una escena profundamente humana y, al mismo tiempo, llena de misterio: José frente al embarazo inesperado de María. No hay ángeles todavía, ni cantos, ni pastores. Hay silencio, desconcierto y una decisión que marcará la historia de la salvación. En ese espacio discreto se revela el verdadero espíritu del Adviento: acoger y proteger la vida que Dios confía.     José es presentado como un hombre justo. Su justicia no es rigidez legal, sino misericordia activa. Ante una situación que no comprende del todo, decide acoger a María y protegerladel escándalo y del rechazo. Antes incluso de recibir la explicación del ángel, su corazón ya se inclina hacia el cuidado del otro. Así, José nos enseña que la fe no siempre comienza con certezas, sino con gestos concretos de amor.     El Adviento nos invita a prepararnos para la Navidad no solo con luces y celebraciones, sino co...

DOM XXII del T.O. Añade asientos a tu mesa

Imagen
El Evangelio de este domingo, nos presenta a Jesús en la casa de un fariseo, donde está siendo observado con atención. Este encuentro, nos ofrece profundas enseñanzas sobre la forma en que nos relacionamos con los demás y la actitud que debemos tener en nuestras vidas. Jesús ve cómo los invitados eligen los mejores lugares en la mesa. Está situación plantea que en la vida, muchas veces, buscamos ocupar espacios de honor, anhelamos el reconocimiento, que nos vean y exaltamos nuestra importancia. Sin embargo, Jesús invita a reflexionar sobre la humildad. Él nos dice que, en lugar de buscar el primer lugar, debemos ocupar el último, porque aquellos que se humillan serán exaltados.  Resulta un mensaje radical para nuestra cultura contemporánea, donde la competencia por ser el primero es fuerte. Sin embargo, al enseñarnos a ocupar los últimos lugares, Jesús nos desafía a adoptar una postura de servicio y deferencia hacia los demás. La verdadera grandeza en el Reino de Dios no se mide po...

Dom. XV del T.O. Soy prójimo

Imagen
El Evangelio de este domingo nos presenta la esencia de la vida cristiana: el amor.  Un escriba pone a prueba a Jesús preguntando ¿qué hacer para heredar la vida eterna? él le contesta: «Haz esto y vivirás», y luego «Ve y haz lo mismo». Anticipadamente, podemos preguntarnos también ¿qué debemos «hacer»? una cosa: amar, porque la vida es amor. Ante la insistencia de su interlocutor, Jesús responde con una contrapregunta: «¿qué está escrito en la ley?» y añade: «¿qué lees?». Como diciendo: no basta con leer la Sagrada Escritura, ¡también hay que comprenderla! El escriba, citando Dt 6,5, responde correctamente: debemos amar a Dios con todo nuestro ser y al prójimo como a nosotros mismos. Este maestro de la Ley descubrió que el principio de todo es el amor, no un frío código de leyes que respetar. Somos creados a imagen de Dios y es el amor lo que nos asemeja a Él. Sin embargo, este escriba, buscando justificarse, pregunta: "¿y quién es mi prójimo?". En tiempos de Jesús, esta era...

Podcast, Dom.VI del T.O. ¿Si quieres Señor...?

Imagen
https://drive.google.com/file/d/1vpRe2x4yykTGX1jVQ8zoPrvSrItbCYof/view?usp=sharing El domingo pasado Jesús es presentado como modelo de entrega y oración para el apóstol. Quien le sigue con ilusión, como expresa Pablo, experimenta la alegría que produce el saberse escogido por el Señor para la misión, todo lo contrario, a la aflicción de Job.  Las lecturas hoy tienen otro matiz, ponen el acento en las dificultades que muchas veces tenemos para aceptar a quien es diferente, para acoger a quien hemos encasillado ya sea por cultura o prejuicio personal, como una persona “indeseable”, capaz de contaminarnos.  El tema, tanto de la primera lectura como del Evangelio es el de la lepra, una enfermedad física que en Israel se catalogó como enfermedad social, de modo que los afectados eran tratados como peligrosos. El texto del antiguo libro del Levítico revela de manera impresionante la dureza de la exclusión. La impureza separaba no sólo de la comunidad, sino también de Dios...