REFLEXIÓN JUEVES SANTO - JUEVES DE LA CENA DEL SEÑOR - ¿Cómo vivir esta Palabra?
El Triduo Santo no puede comenzar si no somos plenamente conscientes del gran Amor con el que somos amados por Dios. Jesús no sólo nos ama, sino que lo hace hasta su último aliento, hasta su muerte por nosotros. El suyo no es un amor conveniente, sino que es un amor que permanece cuando todos huyen, es un amor absoluto que encuentra su máxima manifestación en las horas de la Pasión. Jesús quiere amarnos completamente, sin dejar nada fuera, y por eso empieza desde los pies, la parte más incómoda. Él no comienza amando nuestras cualidades, nuestras capacidades, nuestras habilidades sino que empieza desde nuestras zonas oscuras, desde todo lo que es inapropiado en nosotros. Pero, como nos muestra la actitud de Pedro, es precisamente aquí donde el amor de Dios encuentra resistencia. Jesús le responde: «Si no te lavo, no tendrás parte conmigo.» Simón Pedro le responde: «Señor, no sólo mis pies, sino también mis manos y mi cabeza». Sin embargo, no podemos entende...