DOM. SOLEMNIDAD DE CORPUS CHRISTI - Acoger, compartir y dar
Celebramos la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Jesús. Al meditar sobre ella, podemos considerar dos aspectos. El primero es nutrirnos de Jesús. Esta situación tiene algo extraordinario que decirnos: Jesús no viene a pedirnos nada, sino que se entrega, se entrega hasta el punto de darnos su Cuerpo como alimento y su Sangre como bebida. Se hace alimento para que podamos saciar nuestra sed de eternidad. Derramó su sangre para la remisión de nuestros pecados. Está a nuestra completa disposición para formar parte de nuestra vida. Pero, a pesar de todas las misas a las que hemos asistido, nos cuesta creer en un Dios tan accesible. Cuando celebramos la Eucaristía se proclama: comed mi Cuerpo, bebed mi Sangre... estas palabras transforman un signo visible en una realidad de salvación, Cristo se hace don y gracia. Hay personas que no se acercan a la Eucaristía porque no se sienten dignas, pero si por un lado este pensamiento es una cuidadosa consciencia, por otro revela una incapacidad para...