Dom. IV de Cuaresma "Abre mis ojos, Luz del mundo"
En este IV Domingo de Cuaresma, tradicionalmente llamado Laetare , la Iglesia nos permite respirar un anticipo de la Pascua. En medio del camino penitencial ya asoma la alegría. Y la Palabra nos sitúa ante una de las escenas más profundas del Evangelio: el ciego de nacimiento. En el centro del relato resuena una afirmación decisiva de Jesucristo: “Yo soy la Luz del mundo”. Y frente a esa revelación, hoy brota de nuestro corazón una súplica sencilla y necesaria: “Abre mis ojos, Luz del mundo”. El relato comienza con una pregunta que refleja una mentalidad muy extendida en la época: “¿Quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?” Se busca un culpable. Se interpreta el sufrimiento como castigo. Jesús rompe esa lógica estrecha. No se trata de señalar responsables, sino de descubrir que incluso en la fragilidad pueden manifestarse las obras de Dios. Entonces realiza un gesto sorprendente: hac...