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Mostrando las entradas etiquetadas como seguimiento

DOM XXII del T.O. Lo que no elegiste también puede transformarte

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        Un hombre llevaba muchos años cargando con una cruz que le parecía demasiado pesada. Un día, cansado, le pidió a Dios que se la cambiara. Dios le permitió entrar en una habitación llena de cruces y escoger otra. Probó una grande, otra pequeña, una muy ligera… Finalmente encontró una que le pareció perfecta. —Esta quiero. Y escuchó una voz: —Esa es precisamente la cruz que ya llevabas.     A veces queremos seguir a Jesús, pero sin cruz. Queremos la Pascua sin Viernes Santo, la victoria sin esfuerzo, la fe sin renuncias. Y el Evangelio de hoy nos recuerda que el camino de Jesús pasa por Jerusalén. Pedro acaba de reconocer que Jesús es el Mesías, pero cuando Jesús anuncia que tendrá que sufrir y morir, Pedro se rebela: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.» él  quiere a Jesús, pero todavía tiene una idea equivocada del Mesías, quiere un Cristo victorioso, fuerte, triunfador. Jesús, en cambio, le muestra que su camino será el...

DOM XIII T.O. ¿Qué lugar ocupa realmente Jesús en mi vida?

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     El Evangelio de este domingo forma parte del llamado "discurso misionero" de san Mateo. Jesús está enviando a sus discípulos a anunciar el Reino y no les oculta las dificultades que encontrarán. Seguir a Cristo no será siempre fácil, habrá incomprensiones, rechazos e incluso conflictos dentro de la propia familia.  Por eso escuchamos unas palabras que pueden parecernos duras:   «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí» .   Para comprender bien, hay que tener presente que, en el lenguaje semita, las expresiones son a menudo acentuadas para subrayar una idea. Jesús no está despreciando la familia —Él mismo vivió treinta años en Nazaret, amó a su Madre y defendió el valor de la familia—. Lo que quiere afirmar es que el discípulo debe poner a Dios en el primer lugar de su existencia. Y aquí podemos hacernos una pregunta: ¿qué es lo primero en mi vida?   Porque todos tenemos una especie de "centro" alrededor del cual ...

Dom III del T.O. Acoge la Palabra que convierte y nos pone en camino

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     E ste tercer domingo del tiempo ordinario tiene un significado muy especial para la vida de la Iglesia. Celebramos el Domingo de la Palabra de Dios, instituido por el papa Francisco, para ayudarnos a redescubrir que la Palabra no es un elemento secundario de nuestra fe, sino el corazón mismo de la vida cristiana. Con esta celebración, el Papa nos recordaba que Dios sigue hablando a su pueblo y que la Iglesia vive y se renueva cada vez que acoge, escucha, anuncia y celebra la Palabra.    La Palabra de Dios no es solo para ser proclamada en la liturgia, sino para ser acogida en la vida diaria. Cuando la Palabra no encuentra un corazón disponible, queda como un sonido pasajero; pero cuando es acogida, se convierte en luz, en fuerza y en camino de conversión. Por eso no es casual que este domingo esté profundamente unido al mensaje central del Evangelio: la llamada a la conversión y al seguimiento de Jesús.    El profeta Isaías nos habla de un pueblo ...

Podcast. Dom II T.O. Ciclo B. Necesitamos escuchar tu voz

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https://drive.google.com/file/d/1RHM9Yl98lNJrPOr7mHl8AijoorAlqyA-/view?usp=sharing A partir del encuentro descrito por el evangelista Marcos entre Jesús y los discípulos, podemos decir que la Iglesia ha tenido como única misión mostrar al mundo la presencia del “Cordero de Dios”, seguirlo y permanecer con él; darlo a conocer a todas las gentes y anunciar su llegada como Buena Nueva de salvación. Este es el contenido de la evangelización y el contenido de nuestro anuncio. Testimonio de ello son los miles de cristianos misioneros que han existido y existen en todo tiempo y lugar.   Las lecturas de la liturgia de este domingo inician con el texto del libro de Samuel, que narra su vocación; ¡cómo Dios lo llamó una noche para enviarle a predicar la salvación a Israel! Él descubre un Dios personal y cercano, y comprende la importancia de escuchar y acoger el llamado.    La respuesta de Samuel nos debe motivar a descubrir ese Dios personal que sale a nuestro encuentro porque nos...

Decálogo del seminarista

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El Seminario no es un lugar. ¡Es mucho más! Es una experiencia irrepetible.  1. El tiempo del seminarista son horas de búsqueda intensa de Cristo, de encuentro con El y con un horizonte: dejarse agarrar totalmente por el para, luego, hablar, ser y vivir en El. 2. El Seminario no es un lugar. ¡Es mucho más! Es una experiencia irrepetible. Un oasis en el cual, el seminarista, va configurándose con Jesús, aclarando ideas y , sobre todo, ahondando en el deseo de ser discípulo de Cristo. 3. Como los Magos, el seminarista, pone sus ojos en el Señor; deja la ofrenda de su juventud o de su vida ante aquel Niño que, siendo joven, será salvación de la humanidad. Como los Magos, el seminarista, no debe de perder de vista “la estrella de la fe”. 4. Jesús gusta de compañía. No quiere llevar adelante el anuncio del Reino en solitario. El seminarista, de igual forma, se deja acompañar, querer, indicar y profundizar por aquellos que conviven con él: formadores, profesores, compañeros, ...

"Me saciarás de gozo en tu presencia" Domingo XIII del Tiempo Ordinario

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https://drive.google.com/file/d/1aVFbcF8ntAr9kEtW7WMhEy5P-lCJ3jvk/view?usp=sharing Hoy el Evangelio nos presenta el comienzo de un camino: Jesús decide salir hacia Jerusalén “… tomó la firme decisión de partir…” Una decisión definitiva. Comienza un camino que en el Evangelio de Lucas dura 10 capítulos, pero ¿hacia dónde?  Hacia la cruz, hacia la Pascua del amor definitivo. Este es el mensaje que nos deja: el amor que vence a la muerte porque es principio de resurrección.  Hacemos este viaje todos nuestros días (dura toda la vida), y para ser sus discípulos debemos aceptar viajar, no quedarnos quietos, no ser estatuas de piedra en nuestras creencias, en nuestra rutina, en sentirnos seguros con nuestras certezas. Nos unimos a un camino que no es fácil, a veces parece que no avanzamos ni un milímetro, otras veces parecemos vagar de aquí para allá; sin embargo, lo importante es mantener la mirada fija en el camino en el que vamos con el Señor. Sin olvidar que habrá semanas de pasi...