Dom XXIV del T.O. La Cruz
Hoy, el calendario litúrgico nos invita a hacer una pausa en la celebración ordinaria del domingo para celebrar con la debida solemnidad la fiesta de la Exaltación de la Cruz de Jesús. Es una fiesta de orígenes antiguos, vinculada a dos emperadores cristianos de Roma, Constantino y Heraclio; ellos vieron en la devota invocación de la Cruz de Cristo la razón de su victoria sobre dos ejércitos enemigos. Pero lo que más impacta y escandaliza de esta fiesta no son tanto sus orígenes históricos, sino el objeto mismo de la devoción: es decir, el hecho de que se invite a los fieles a "exaltar" la cruz. Celebrar el misterio de Cristo es celebrar el misterio de nuestra fe y nuestra existencia. Pero sinceramente ¿Quién se anima a "ensalzar su cruz de cada día"? ¿Quién se siente capaz de ensalzar una vida de estrés y cansancio? ¿Quién se siente capaz de ensalzar un trabajo que no existe o que, cuando lo hay, te agota? ¿Cómo podemos ensalzar las preocupaciones de la vida famili...