Dom XXVI del T.O. Al atardecer de la vida, me examinarán del amor
Durante los últimos domingos, el estribillo ha sido el mismo: ¡ten cuidado con cómo administras lo que tienes! Y como si no fuera poco, este domingo también nos vemos invitados a considerar seriamente las consecuencias de nuestras decisiones, o de lo que podríamos haber hecho pero no hicimos, revelando que el mayor mal reside en el bien que dejamos de hacer. En el Evangelio, Lucas nos presenta un poderoso relato: el de un hombre rico y el pobre Lázaro. Una parábola que nos invita a considerar la naturaleza de nuestras elecciones en esta vida y las consecuencias eternas que pueden derivarse de ellas. El hombre rico tiene una enfermedad muy común hoy en el mundo y entre nosotros los cristianos: la hipocresía. De hecho, con palabras de hoy, el hombre rico podría decir: «Pero yo no he matado a nadie, no le hago daño a nadie. Si Lázaro muere de hambre, ¡no es culpa mía! ¡es culpa de la sociedad!, yo tengo la conciencia tranquila». Pero viéndolo desde la perspectiva contraria, d...