Dom XXXIII del T.O. Todo pasa, solo Dios basta.
Hemos llegado al penúltimo domingo del año litúrgico, que finalizará el próximo domingo con la fiesta de Cristo Rey. Cada año, en este domingo, la Palabra de Dios nos invita a levantar la mirada hacia los horizontes de la historia para renovar nuestra esperanza en el regreso del Señor. Pero al mismo tiempo, con la celebración de la Jornada Mundial de los Pobres este mismo domingo, nos empuja a reconocer su presencia en los más pobres y necesitados. El texto que se nos propone habla de las "cosas últimas" y su lenguaje parece complicado y en cierto modo misterioso, en el sentido que pretende hablarnos de realidades veladas que estamos llamados a conocer. Nuestra existencia no se disuelve en la historia; es verdad que en el tiempo terrenal todo desaparece: lo que hemos elegido y adorado como divinidades (dinero, placer, comodidad), así como toda forma de poder; esas luces que parecían “absolutas” como todo lo tangible, a excepción de mí ser como persona, como hijo del Dios, C...