DOM XIX DEL T.O. Hay tormentas que no hunden la barca; hunden la esperanza
Todos hemos pasado alguna vez por una tormenta; no solo las del cielo. Hay tormentas que llegan sin lluvia: una enfermedad, la muerte de un ser querido, una crisis familiar, el miedo al futuro, la soledad, el cansancio de seguir luchando. En esos momentos, la pregunta no es:¿dónde estoy yo?, sino: ¿dónde está Dios? Eso mismo experimentan los discípulos en el Evangelio este domingo; están en medio del lago, es de noche, el viento es contrario. Reman, pero no avanzan; Jesús no está con ellos... o al menos eso creen. También la Iglesia, nuestras familias y cada uno de nosotros conocemos noches en las que parece que Dios guarda silencio. Pero el Evangelio nos ofrece una clave decisiva: Jesús no evita la tormenta; entra en ella; n o llega cuando el mar ya está en calma, llega cuando las olas siguen golpeando la barca; y sus primeras palabras son un auténtico programa de vida: «Ánimo, soy yo; no tengáis miedo.» No d...