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Mostrando entradas de marzo, 2026

VIERNES SANTO. Entrega su vida por amor.

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         Es Viernes Santo, el día en que la Iglesia se detiene en silencio ante el misterio más profundo de nuestra fe: la pasión y muerte del Señor. No celebramos la Eucaristía, porque toda nuestra atención se centra en la cruz. Hoy solo hay una  Palabra que lo dice todo: Jesús entrega su vida por amor.   El Evangelio de la Pasión según san Juan nos presenta a un Jesús que no es arrastrado por los acontecimientos, sino que camina libremente hacia la cruz.  Desde el inicio del relato, cuando le preguntan “¿A quién buscan?”, y Él responde “Yo soy”, se manifiesta como Señor incluso en el momento de su entrega. 1. La cruz como glorificación   San Juan presenta la pasión no solo como sufrimiento, sino como glorificación. Para nosotros, la cruz puede parecer fracaso, derrota, oscuridad. Pero en el Evangelio, es el momento en que Jesús revela plenamente quién es Dios: amor que se entrega hasta el extremo. Cuando J...

JUEVES SANTO - Gratitud

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    En este dia del Jueves Santo, aunque no haya presbítero entre nosotros, la Iglesia sigue reunida, porque Cristo está presente en medio de su pueblo. Somos una Iglesia doméstica, una comunidad pequeña, pero real, donde el Señor se hace cercano.   Contemplamos tres grandes signos que nacen del corazón de Jesús en la Última Cena: la Eucaristía, el sacerdocio y el mandamiento del amor. Y hay una palabra que los une profundamente: gratitud. 1. La Eucaristía: dar gracias   La palabra “Eucaristía” significa precisamente eso: acción de gracias. Jesús, antes de entregarse, toma el pan y el vino y da gracias al Padre. En medio de lo que sabía que iba a venir —la traición, el sufrimiento, la cruz— Jesús da gracias. No porque todo sea fácil, sino porque confía plenamente en el amor del Padre.    Para nosotros, esto es una enseñanza profunda: la fe madura cuando aprendemos a vivir desde la gratitud, incluso en medio de las dificultades. Hoy, aunque no podamos celebr...

Domingo de Ramos: El Rey que no responde a nuestras expectativas

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         Comenzamos la Semana Santa con una escena llena de contraste. Hemos salido con ramos en las manos, hemos cantado, hemos proclamado:  “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el Rey!”  Pero hemos escuchado el relato de la Pasión. Y los mismos labios que gritaban “Hosanna” se transformarán en un clamor oscuro: “¡Crucifícalo!”.   El Domingo de Ramos no es solo una procesión alegre; es una puerta que nos introduce en el misterio más profundo de nuestra fe.   Jesús entra en Jerusalén montado en un borrico, en un animal sencillo, signo de humildad y de paz. La multitud lo aclama como rey. Y lo es. Pero no según los esquemas del poder humano.  La palabra “Rey” puede sugerir dominio, fuerza, triunfo visible. Sin embargo, el reinado de Cristo se manifestará de una forma desconcertante: desde la cruz.   En la Pasión según san Mateo, el aparece el título “Este es Jesús, el Rey de los judíos”. Lo dicen para humill...