Dom III del T.O. Acoge la Palabra que convierte y nos pone en camino
E ste tercer domingo del tiempo ordinario tiene un significado muy especial para la vida de la Iglesia. Celebramos el Domingo de la Palabra de Dios, instituido por el papa Francisco, para ayudarnos a redescubrir que la Palabra no es un elemento secundario de nuestra fe, sino el corazón mismo de la vida cristiana. Con esta celebración, el Papa nos recordaba que Dios sigue hablando a su pueblo y que la Iglesia vive y se renueva cada vez que acoge, escucha, anuncia y celebra la Palabra. La Palabra de Dios no es solo para ser proclamada en la liturgia, sino para ser acogida en la vida diaria. Cuando la Palabra no encuentra un corazón disponible, queda como un sonido pasajero; pero cuando es acogida, se convierte en luz, en fuerza y en camino de conversión. Por eso no es casual que este domingo esté profundamente unido al mensaje central del Evangelio: la llamada a la conversión y al seguimiento de Jesús. El profeta Isaías nos habla de un pueblo ...