DOM XXVI del T.O. Del sí de los labios, al si de la vida
Un padre pidió a sus dos hijos que fueran a trabajar a la viña. El primero respondió: «No quiero», pero después se lo pensó y fue. El segundo dijo inmediatamente: «Voy, señor», pero no fue. Jesús pregunta al final de la parábola: «¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?». La respuesta es clara: el primero. El Evangelio nos recuerda algo muy sencillo, pero exigente: nuestra fe no se mide solamente por lo que decimos, sino por lo que hacemos. Podemos decir muchas veces «sí, Señor»: en nuestras oraciones, en nuestras celebraciones, en nuestras buenas intenciones. Pero el verdadero «sí» es el que aparece después, en la vida concreta: cuando perdonamos, cuando ayudamos, cuando visitamos a alguien que está solo, cuando cumplimos una responsabilidad, cuando somos capaces de reconocer un error. La primera lectura, por medio del profeta Ezequiel, nos recuerda que cada persona es responsable de su respuesta ante Dios. No podemos ...