DOM XXVII del T.O. La viña es un regalo, pero también una responsabilidad
Un hombre recibió como herencia una pequeña huerta. Al principio la cuidaba con ilusión: limpiaba, podaba, quitaba las malas hierbas y esperaba con paciencia los frutos. Pero con el paso del tiempo empezó a cansarse. Dejó de podar, dejó de limpiar y terminó diciendo: «La huerta no da nada». Un vecino cercano le respondió: «Has pensado que el problema no es que la huerta no dé fruto; quizá es que hace tiempo que dejaste de cuidarla». El Evangelio de este domingo habla de una viña; una viña que es también nuestra vida, nuestra familia, nuestra comunidad, nuestra Iglesia. Jesús cuenta la parábola de unos labradores a los que se les confía una viña; el dueño espera sus frutos, pero ellos quieren quedarse con todo. Cuando llegan los enviados a reclamar, los maltratan, y finalmente matan al propio hijo del dueño. A los que escuchan la parábola pregunta Jesús: «¿Qué hará con aquellos labradores?». Y ellos responden: «Hará morir de mala muert...