Miércoles de Ceniza
Comenzamos la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza. La Iglesia nos invita a mirar nuestro corazón, a reconocer nuestras fragilidades y a volver a Dios con sinceridad. El Evangelio de Mateo nos recuerda que nuestras prácticas de piedad —el ayuno, la oración y la limosna— no deben ser simples rituales para ser vistos por los demás, sino gestos que nacen de un corazón abierto a Dios. Jesús nos dice que cuando damos limosna, no debemos anunciarlo para ser aplaudidos; cuando oramos, no debemos hacerlo para impresionar; y cuando ayunamos, no debemos mostrar tristeza como si nuestra virtud dependiera de la mirada de los demás. Esto nos interpela directamente: ¿busco agradar a Dios o busco reconocimiento humano en mi fe? Lo que Jesús nos propone es vivir la espiritualidad desde la autenticidad interior. La Cuaresma no es un concurso de sacrificios; es un tiempo de encuentro verdadero con Dios, un tiempo de conversión . Cuando damos limosna, or...