DOM VII DE PASCUA - SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR - Testigos en el día a día
La celebración de la Ascensión puede dar lugar, a veces, a una interpretación equivocada. Podría parecer que celebramos que Jesús se marcha, que se aleja de los suyos y que deja a los discípulos solos en el mundo. Pero en realidad ocurre justamente lo contrario. La Ascensión no habla de ausencia, sino de una nueva presencia. No es el final de algo, sino el comienzo de una misión. Jesús vuelve al Padre, pero no abandona a los discípulos. De hecho, el Evangelio tiene más fuerza en el envío que en la despedida. Cristo resucitado reúne a los suyos y les confía una tarea inmensa: “Id y haced discípulos.” Y ahí aparece la primera gran palabra de este domingo: MISIÓN. La fe cristiana nunca puede quedarse encerrada en uno mismo. El encuentro con Cristo siempre empuja a salir, a compartir, a anunciar, a acompañar. Porque cuando alguien descubre de verdad el Evangelio, comprende que no puede guardarlo solo para sí. Y es...