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DOM XVIII T.O. "Cinco panes, dos peces... y un corazón dispuesto"

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   Todos hemos escuchado alguna vez esta frase: "con lo poco que tengo, no puedo hacer gran cosa. La dice quien piensa que su ayuda es insignificante, quien cree que su tiempo no cambia nada, quien piensa que su sonrisa, su visita o su oración no sirven de mucho... y, sin embargo, el Evangelio de este domingo desmiente esa idea.    Jesús se encuentra rodeado por una multitud; es tarde. Los discípulos hacen un cálculo muy razonable: "Despide a la gente para que vayan a comprar comida." Su propuesta parece lógica. Cada uno que resuelva su problema. Pero Jesús rompe esa lógica y responde con una frase que sigue desafiándonos hoy: "Dadles vosotros de comer." ¡Qué petición tan desconcertante! Los discípulos miran sus manos. Solo tienen cinco panes y dos peces. Es decir, casi nada. Pero Jesús no les pregunta cuánto tienen. Les pregunta si están dispuestos a compartirlo. Y ahí comienza el milagro. No empieza cuando se multiplican los panes. Empieza cuando alg...

DOM XVII DEL T.O. Cuando encuentras el tesoro

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      Hay una pregunta que todos nos hacemos alguna vez, aunque no siempre nos atrevamos a decirla en voz alta:  ¿qué es lo más valioso de mi vida?  Un empresario respondió: “Mi trabajo”; una madre dijo: “mis hijos”; un anciano contestó: “la paz del corazón”; y un joven, después de un largo silencio, dijo: “todavía no lo he descubierto”.  Está es la clave del Evangelio de este domingo:   la vida cambia cuando uno descubre un tesoro .   Jesús compara el Reino de los cielos con un hombre que encuentra un tesoro escondido en un campo. Y añade un detalle precioso:  “lleno de alegría, va, vende todo lo que tiene y compra el campo” .  No actúa obligado, no vende sus cosas con tristeza, no dice: “qué pena perder todo esto”. Al contrario:   la alegría del hallazgo hace pequeñas las renuncias .   Lo mismo sucede con el comerciante que encuentra una perla de gran valor. Ha visto muchas perlas en su vida, pero aquella es diferente. Y cuan...

DOMINGO XVI DEL T.O. ¿Arrancamos la cizaña?

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   Hace un tiempo, un jardinero recibió a un joven aprendiz. Mientras recorrían el jardín, el muchacho señaló unas malas hierbas que crecían entre las flores. —¿Por qué no las arrancas de una vez? —preguntó. El jardinero respondió: —Porque todavía no sé cuáles son realmente malas hierbas y cuáles son plantas que aún no han florecido… Vivimos en un mundo que juzga muy deprisa. Bastan unos segundos para etiquetar a una persona: buena o mala, amiga o enemiga, útil o inútil. Las redes sociales han convertido el juicio rápido en un deporte cotidiano. Pero Dios no actúa así.      El Evangelio de hoy nos presenta una de las parábolas más desconcertantes de Jesús. Un enemigo siembra cizaña en medio del trigo. Los criados, con muy buena intención, quieren arrancarla inmediatamente, parece lo más lógico; sin embargo, el dueño responde: "No; no sea que, al arrancar la cizaña, arranquéis también el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega." Humanamente cues...

DOM XV DEL T.O. La semilla que nadie ve

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          Vivimos en la cultura de los resultados inmediatos. Todo debe ser rápido, visible y exitoso. Si un proyecto no da frutos enseguida, se abandona. Si una relación exige paciencia, se rompe. Si una persona no cambia cuando esperamos, dejamos de creer en ella. Nos cuesta sembrar porque queremos cosechar al instante.    También nos ocurre en la fe. Rezamos y esperamos soluciones inmediatas; educamos a nuestros hijos con valores, pero nos desesperamos cuando parecen tomar otros caminos; acompañamos a un enfermo, visitamos a una persona mayor o intentamos hacer el bien, y a veces nos invade la sensación de que todo es inútil. "¿De qué sirve tanto esfuerzo?", nos preguntamos.  Precisamente en esta realidad resuena con fuerza el Evangelio de este domingo.    Jesús contempla a un sembrador que sale a sembrar. Él no selecciona únicamente la tierra perfecta ni calcula obsesivamente dónde caerá cada grano, sencillamente siembra. Alguna...

DOM XIV DEL T.O. "Cuando el corazón está cansado, Cristo lo fortalece"

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      El Evangelio de este domingo nos muestra un rostro de Jesús que llena de esperanza. Él dice:  «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» .   ¡Qué palabras tan oportunas para nuestro tiempo! Vivimos cansados. Hay cansancio físico por el trabajo, pero también un cansancio del alma: preocupaciones familiares, problemas económicos, enfermedades, soledad, incertidumbre y tantas cargas que cada uno lleva en silencio.   Lo hermoso del Evangelio es que Jesús no nos promete una vida sin dificultades. Nos ofrece algo mucho más grande:  caminar con nosotros . Él no quita todas las cruces, pero nos ayuda a llevarlas.   Después añade una frase que puede sorprendernos:  «Carguen con mi yugo… porque mi yugo es suave y mi carga ligera» . En tiempos de Jesús, el yugo era el instrumento que unía a dos bueyes para trabajar juntos. Jesús nos está diciendo:  «No lleves solo el peso de tu vida; déjame caminar contigo» ...

DOM XIII T.O. ¿Qué lugar ocupa realmente Jesús en mi vida?

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     El Evangelio de este domingo forma parte del llamado "discurso misionero" de san Mateo. Jesús está enviando a sus discípulos a anunciar el Reino y no les oculta las dificultades que encontrarán. Seguir a Cristo no será siempre fácil, habrá incomprensiones, rechazos e incluso conflictos dentro de la propia familia.  Por eso escuchamos unas palabras que pueden parecernos duras:   «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí» .   Para comprender bien, hay que tener presente que, en el lenguaje semita, las expresiones son a menudo acentuadas para subrayar una idea. Jesús no está despreciando la familia —Él mismo vivió treinta años en Nazaret, amó a su Madre y defendió el valor de la familia—. Lo que quiere afirmar es que el discípulo debe poner a Dios en el primer lugar de su existencia. Y aquí podemos hacernos una pregunta: ¿qué es lo primero en mi vida?   Porque todos tenemos una especie de "centro" alrededor del cual ...

Dom XII del T.O. No tengáis miedo, valéis mucho a los ojos De Dios.

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    Si hay una palabra que atraviesa las lecturas de este domingo y que llega directamente a nuestra vida, es una frase muy sencilla, pero necesaria:   “No tengáis miedo.”  Jesús la repite varias veces en el Evangelio, y no es casualidad; porque el miedo forma parte de la experiencia humana. Todos, en algún momento, hemos sentido miedo. Miedo por la salud, por la familia, por el futuro de los hijos o de los nietos. Miedo cuando llega una enfermedad, cuando falta el trabajo, cuando se atraviesa una dificultad económica, cuando se pierde a un ser querido o cuando simplemente no sabemos qué nos espera mañana. También existe otro miedo más silencioso: el miedo a sentirse solo, a no ser comprendido, a pensar que ya no podemos más.  Por eso las palabras de Jesús no son una frase bonita para escuchar en la iglesia. Son una palabra que quiere entrar en nuestra vida concreta.     La primera lectura nos presenta al profeta Jeremías; y Jeremías no era un hombre s...