DOM XX del T.O. Una fe que no se rinde
Cuentan que un día un hombre llegó a la consulta de un médico muy preocupado. Después de contarle sus problemas, el médico le dijo: —«Necesita usted caminar todos los días». El hombre respondió: —«Doctor, ¿cuánto tiempo?». —«Hasta que se le pase el agobio». Aquella respuesta, sencilla y casi divertida, escondía una gran verdad: hay cosas que no se solucionan huyendo, sino caminando. El Evangelio de este domingo nos presenta a una mujer que también tiene que caminar contra muchas dificultades. Es una mujer cananea que se acerca a Jesús y grita: «ten compasión de mí, Señor, Hijo de David». Su hija está enferma y ella no se rinde. Lo sorprendente es que Jesús, al principio, parece no escucharla, seguido, los discípulos quieren que se marche; y cuando él responde, sus palabras parecen todavía más complicadas: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos». Sin embargo, aquella mujer no se marcha, no se siente derrotada, responde con una humildad ...