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Dom I de Adviento, ciclo C. Esperar al Señor con esperanza

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Comienza con este domingo el nuevo año litúrgico con el tiempo del adviento. Inicia un nuevo camino de espiritualidad que coincide con el año santo, año de la esperanza y la misericordia. Adviento es sinónimo de espera, deseo, preparación, esperanza... Cada año tenemos la oportunidad de empezar de nuevo, de entregar en manos del Padre nuestras debilidades y dificultades y volver al camino. Adviento es el tiempo del nuevo comienzo, de la gracia que renueva, de la espera que despierta el deseo. El texto del Evangelio de Lucas que acompaña la celebración eucarística de apertura del año litúrgico, y de todo el año, nos induce a pensar en el mañana con mayor confianza y esperanza en el corazón. La narración de Lucas es muy intensa orienta hacia la espera final del glorioso Señor. Una espera caracterizada no por el miedo o la angustia, sino por la esperanza: "su liberación está cerca". El tiempo de adviento, por lo tanto, no es solo la memoria del nacimiento de Jesús en Belén, sino...

Dom XXXIV del T.O. SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO

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     La solemnidad de Cristo Rey del universo nos recuerda la realeza, el señorío de Jesús sobre la creación, el tiempo y la historia. No estamos en camino hacia la nada: Cristo es el verdadero Rey, que todo lo gobierna con excelente bondad, hacia quien todo tiende y en quien todo encontrará cumplimiento. Como dice bellamente el libro de la Sabiduría: «Dios guarda con su providencia todo lo que ha creado, se extiende de una frontera a otra con fuerza, lo gobierna todo con excelente bondad». Por eso estamos llamados a acudir a él en actitud de adoración, alabanza, acción de gracias, pidiendo perdón y renovación del corazón. El evangelio de hoy está tomado del interrogatorio de Pilato a Jesús durante su pasión. Es una pieza significativa, donde poco a poco emerge la grandeza y realeza de Cristo. Jesús responde a las preguntas de Pilato afirmando que él es rey pero no de este mundo: «si mi reino fuera de este mundo, mis servidores habrían peleado para que yo no fuera entrega...

Dom XXXIII del T.O. Todo pasa, solo Dios basta.

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Hemos llegado al penúltimo domingo del año litúrgico, que finalizará el próximo domingo con la fiesta de Cristo Rey. Cada año, en este domingo, la Palabra de Dios nos invita a levantar la mirada hacia los horizontes de la historia para renovar nuestra esperanza en el regreso del Señor. Pero al mismo tiempo, con la celebración de la Jornada Mundial de los Pobres este mismo domingo, nos empuja a reconocer su presencia en los más pobres y necesitados.   El texto que se nos propone habla de las "cosas últimas" y su lenguaje parece complicado y en cierto modo misterioso, en el sentido que pretende hablarnos de realidades veladas que estamos llamados a conocer. Nuestra existencia no se disuelve en la historia; es verdad que en el tiempo terrenal todo desaparece: lo que hemos elegido y adorado como divinidades (dinero, placer, comodidad), así como toda forma de poder; esas luces que parecían “absolutas” como todo lo tangible, a excepción de mí ser como persona, como hijo del Dios, C...

Dom XXXII del T.O. De lo superfluo a lo fundamental

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El evangelio de hoy nos sitúa ante una particular maestra de la fe: una viuda pobre. Jesús está sentado en el Templo frente a la sala del tesoro, donde había tres cajas en las que los fieles depositaban sus ofrendas. Jesús observó "cómo" arrojaban las ofrendas - El "cómo" es importante, nos ayuda a ver con profundidad - Quizás nosotros hubiéramos observado el "cuánto"; en cambio el Señor mira el "cómo". Por un lado, tenemos a los ricos que echaban "mucho" al tesoro, sus ofrendas, que resonaban en las cajas, ¡se aseguraban que no pasaran desapercibidas! Por otro lado, tenemos una viuda pobre: pone "poco", sólo tiene dos monedas de cobre que juntas no formaban un duro. Podemos imaginarla mientras, intentando pasar desapercibida, se acerca a la caja colocando su ofrenda. Ella dio "poco" frente a los ricos que aportaron "mucho".  Jesús se vale de esta situación para dejar una enseñanza: mientras los ricos regal...

HOMILIA EN LA SOLEMNIDAD DE LOS SANTOS

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Celebrar la solemnidad de todos los santos es importante para nosotros pueblo de Dios: nos permite levantar los ojos al cielo y pensar en la eternidad, en la alegría que muchos de nuestros hermanos y hermanas experimentan ahora en la gloria del Padre, recordándonos que es nuestra meta, nuestra llamada.  «La santidad es el rostro más bello de la Iglesia: es redescubrirse en comunión con Dios. Entendemos, entonces, que la santidad no es prerrogativa de algunos: la santidad es un don que se ofrece a todos, sin excepción, y constituye, por tanto, el carácter distintivo de cada cristiano”  (Papa Francisco).    El Evangelio de hoy nos ofrece lo que muchos definen como “la tarjeta de identidad cristiana”, es decir, las Bienaventuranzas. Los cristianos estamos llamados a proclamar el Evangelio de las Bienaventuranzas, a contagiar al mundo con la esperanza que Cristo nos da. Jesús compara la bienaventuranza con muchas situaciones, incluso dolorosas, como el llanto, la sed de ...

DOM XXXI DEL T.O. Este es para todos

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En aquel tiempo, uno de los escribas se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?». La respuesta a esta pregunta era obvia para todos:  observar el descanso del sábado , considerado el más grande porque en el séptimo día, Dios también descansó. Pero si Jesús hubiera respondido así, la siguiente pregunta habría sido: "¿Por qué no la observas? ¿Por qué actúas en sábado?" Y habría comenzado una de esas discusiones inútiles, como se hacen muchas. Jesús no cae en la trampa. Responde citando ese texto de Moisés, que escuchamos en la primera lectura.  Pero, preguntémonos: "¿qué es un mandamiento?", pues es un consejo, una luz, un faro que me indica el camino, sobre todo en los momentos difíciles. Jesús acentuó: lo primero es: "Escucha…”  Escuchar en el lenguaje bíblico significa prestar atención, acoger y poner en práctica lo que se me ha dicho, darle importancia. "¡Escucha, Israel! El Señor nuestro Dios es el único Señor; ama...

Dom XXX del T.O. ¿Qué quieres que haga por ti?"

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DOM XXX DEL T.O.   Hoy la Palabra de Dios nos mueve a la esperanza. Con la profecía de Jeremías comprendemos que la vida no es un camino de rosas, hay dificultades, pero la fe en la acción de Dios no defrauda, libera.    El Evangelio nos presenta la historia de Bartimeo, ¿quién fue Bartimeo? Era hijo de Timeo y era un ciego. En tiempos de Jesús no había pensión de invalidez para quienes no podían trabajar; esta es la razón por la que este hombre estaba mendigando, es decir, pidiendo limosna.    Las personas ciegas, como todos aquellos que tienen alguna discapacidad, desarrollan más el resto de sentidos. Bartimeo intuyó que Jesús pasaría cerca de donde él estaba y se hace oír, o más bien grita. Quiere atraer la atención y la compasión de Jesús. Las personas que lo rodean intentan silenciarlo, "pero él" - dice el Evangelio - "gritó aún más fuerte". Bartimeo grita porque está convencido de que Jesús puede salvarlo. No le importa lo que piensen los demás. A menudo, ...