DOM XXIX del T.O. En el mundo, pero De Dios.
Una vez preguntaron a un médico: «¿Qué haces cuando tienes un problema que no puedes resolver?». Él respondió: «Hago mi parte y dejo a Dios la suya» … Parece una buena manera de entrar en el Evangelio de hoy. Los fariseos quieren poner a Jesús contra las cuerdas y le preguntan: «¿Es lícito pagar impuesto al César o no?»; parece una pregunta sencilla, pero es una trampa. Si Jesús dice que sí, pueden acusarlo de ponerse del lado de Roma; si dice que no, pueden denunciarlo. Jesús no entra en la provocación. Pide una moneda y pregunta: «¿de quién es esta imagen?»; contestan: «del César». Entonces pronuncia aquella frase que ha quedado en la memoria cristiana: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». No significa que tengamos una vida dividida: una parte para Dios y otra para el mundo, no. Jesús nos recuerda algo mucho más profundo: hay cosas que pertenecen a nuestras responsabilidades humanas, pero nuestra vida entera pertenece a Dios. ...