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Mostrando entradas de octubre, 2025

Dom XXXI. Conmemoración de los fieles difuntos

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    La proclamación del Evangelio de Lucas se interrumpe el domingo en que la Iglesia conmemora a todos los fieles difuntos. No es solo un día marcado por el recuerdo y la tristeza por nuestros difuntos, sino una oportunidad para encontrar consuelo en la fe y la esperanza. En cada celebración eucarística la comunidad cristiana confiesa la resurrección de Jesucristo, rezando por los vivos y por los que ya duermen el sueño de la paz.     El Evangelio que escuchamos nos presenta a Marta, que acaba de perder a su hermano Lázaro. Ella, siente el dolor de la pérdida. Le dice a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.    Cuántas veces también nosotros hemos dicho o pensado algo parecido: “Señor, ¿por qué lo permitiste?” Pero Jesús no se aleja del dolor de Marta. Se acerca, la escucha y le ofrece una luz más grande que su tristeza. Le dice: “Tu hermano resucitará.” Y no se refiere solo a un futuro lejano, sino a una presencia viva a...

Dom XXX del T.O. Oración y humildad

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            La palabra del Señor, que nos invitó el domingo pasado a perseverar en la oración, aún resuena en nuestros oídos mientras el texto evangélico de este domingo completa la enseñanza.      En el evangelio, Jesús cuenta la parábola de dos hombres que subieron al templo a orar: un fariseo y un publicano. Los dos protagonistas representan dos modelos de fe y oración. Por un lado, el fariseo, confiado en su bondad, se justifica y desprecia a los demás; por otro, el publicano, consciente de su pobreza, se acusa y ruega a Dios perdón.      La actitud del fariseo representa la tendencia humana de compararse con los demás para sentirnos superiores. Sin embargo, Jesús nos enseña que la verdadera humildad radica en reconocer nuestras propias limitaciones y la necesidad de la gracia divina. En nuestra vida diaria, podemos caer en la trampa de pensar que somos mejores que otros por nuestras acciones o creencias.    ...

Dom XXIX del T.O. Dame Señor lo que necesito

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       Toda persona lleva en sí un deseo infinito de justicia; no es casualidad que el pensamiento cristiano considere la justicia la gran virtud moral necesaria para vivir una vida orientada al bien.     La súplica de la viuda en el Evangelio es la de toda persona que pide justicia. A la frase «Hazme justicia», le sigue una réplica de Jesús: «Escuchen lo que dice el juez injusto». Al hacerlo, el Señor destaca las dos realidades diferentes que mueven al «juez» y a «Dios» a administrar justicia a esta viuda. Mientras que al juez le mueve la constante molestia, a Dios le conmueve el grito de sus elegidos, que claman.    ¿Qué es, entonces, la justicia de Dios? Es, ante todo, aquella que proviene de la gracia, donde no es el hombre quien se repara o sana a sí mismo y a los demás.    Aquí está la clave para comprender toda la liturgia de este domingo: la oración continua, que brota de una fe firme y que se convierte en el canal a través ...

Dom XXVIII del T.O. Gratitud

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  Hoy, en la sociedad que vivimos, escuchamos quejas constantes por tantas cosas… quejas por un lado o por el otro… y terminamos angustiados y entristecidos. La psicología lo llama estrés, una enfermedad de nuestra época. A veces es tan grave la situación que nos volvemos molestos, tóxicos para los demás. Otro aspecto que llama la atención, es la dificultad de agradecer; nos acostumbramos a satisfacer nuestras necesidades sin más; venga de quien venga, solo es un instrumento para mi bienestar; aquello que era un valor normal, hoy es algo raro, incluso se admira. La queja y la ingratitud.      Antes de mirar las dificultades, el Señor nos enseña a agradecer lo recibido, los dones. Si ahora mismo nos propusiéramos enumerar lo que Dios nos ha dado, seguro que tendríamos una gran lista. El evangelio de este domingo precisamente tiene su epicentro en la gratitud.     ¿Qué sucedió? Jesús estaba de viaje, camino de Jerusalén; al entrar en un pueblo, diez lepr...

Dom XXVII SOLEMNIDAD DE SAN FROILÁN - DIÓCESIS DE LEÓN

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   Celebramos con gran alegría la festividad de San Froilán, nuestro querido patrón de León, quien dedicó su vida a Dios y al servicio pastoral. En esta solemnidad, que la liturgia nos permite, ponemos en el centro de la reflexión el pasaje del Evangelio de Marcos, donde Jesús encomienda la misión de ir por todo el mundo y proclamar el Evangelio a toda criatura.    Este mandato es fundamental para nuestra vida como cristianos. Jesús nos envía como mensajeros de la buena noticia, a llevar luz donde hay oscuridad y esperanza donde hay desánimo. San Froilán encarnó este llamado en su vida; dejó su hogar muy joven, y más tarde su soledad monacal para llevar el mensaje de Cristo a las comunidades que necesitaban escuchar y conocer el amor de Dios. Su vida fue un testimonio viviente de la fe activa y comprometida del buen Pastor, que sabe cuidar y guiar; un ejemplo que hoy debemos seguir.    Al reflexionar sobre las palabras del Señor, nos damos cuenta que no se ...