DOM XXVII del T.O. El gorrión beige y marrón.
El Evangelio de este domingo comienza con una pregunta-petición que los discípulos dirigen al Señor: aumenta nuestra fe. Esta petición sigue a los versículos anteriores que hablan del perdón incondicional. ¡Qué difícil es perdonar! ¡Y todos lo vemos! Ante ciertas dificultades, los discípulos piden al Señor que aumente su fe para ser capaces de este gesto revolucionario: ¡perdonar! El Señor Jesús responde a la petición de los discípulos con una exageración: «Si tuvieran fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrían decirle a esta morera: 'Desarráigate y plántate en el mar', y les obedecería». Una morera desarraigada…, una morera con raíces poderosas…, una morera para plantar en el mar… es evidente que el Señor no habla de un poder sobre la naturaleza. En el relato vemos que la fe en Cristo nos da poder sobre la naturaleza de las cosas que nos resultan imposibles de resolver. La fe es tan pequeña como un grano de mostaza, algo diminuto. La fe...