REFLEXIÓN VIERNES SANTO - ¿A quién estás buscando?
La respuesta que todos podemos dar, a la luz de esta Palabra, es: al Hijo de Dios que sufrió la tentación y la muerte por nosotros.
Nuestro camino de conversión llega hoy a su culmen porque esta tensión que nos ha acompañado durante toda la Cuaresma, entendemos, no surge por iniciativa propia, sino como respuesta a un Dios que se dejó "sacrificar como cordero sin mancha ante sus esquiladores". El Dios que se entregó a la muerte y se desfiguró para salvarnos.
Frente a esta realidad de nuestra fe, estamos invitados a hacer un examen de conciencia:
¿Qué debemos arrancar de nuestra vida? ¿Qué obstáculos debemos eliminar para acercarnos a este Amor? ¿Cómo buscarlo?
Ante el sufrimiento del Crucifijo unimos nuestros dolores, nuestros problemas, y a ellos también unimos el grito de tantos crucificados de nuestro tiempo resonantes con el llanto de las madres ucranianas, palestinas, judías, birmanas, congoleñas y del mundo donde sufren la muerte.
A estos añadimos el dolor de las madres de niños no nacidos o muertos, cuyo número crece cada vez en estos últimos años.
Sin embargo, en el Corazón traspasado de Cristo hay espacio para todos, y cada uno sabremos a quién meter en él.
Este es el día en que debemos detenernos y fijar en Jesús la esperanza que brota de su costado como inagotable manantial del amor que se dona en totalidad.
No hay palabras ... solo silencio y gratitud.

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