Este Blog nace de la inquietud por brindar un espacio de consulta virtual sobre recursos didácticos, doctrinales y litúrgicos en el que los catequistas, animadores pastorales y ministros de la Palabra puedan encontrar un apoyo a su misión.
Orar desde la Palabra, 2 episodio
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Este domingo la Iglesia nos invita a detenernos en medio del Adviento para dejarnos llenar por una palabra luminosa: ALEGRÍA. Por eso este domingo se llama Gaudete : “Alegraos”. Pero no se trata de cualquier alegría. No es euforia, no es risa fácil, no es simple optimismo. Es la alegría que nace de la presencia de Dios, la alegría que viene porque el Señor está cerca. La verdadera alegría comienza cuando reconocemos a Jesús presente, aunque sea en silencio, aunque sea escondido, aunque aún no haya nacido plenamente en nuestro corazón. La alegría cristiana no depende de que todo en nuestra vida vaya bien. Depende de saber que Dios está con nosotros, que nos acompaña, que no nos deja solos. Quizá este Adviento algunos llegamos cansados, preocupados, heridos por situaciones familiares, económicas o personales. A veces la vida parece quitarnos la alegría a pequeños mordiscos: una decepción, una enfermedad, un con...
Hoy, el calendario litúrgico nos invita a hacer una pausa en la celebración ordinaria del domingo para celebrar con la debida solemnidad la fiesta de la Exaltación de la Cruz de Jesús. Es una fiesta de orígenes antiguos, vinculada a dos emperadores cristianos de Roma, Constantino y Heraclio; ellos vieron en la devota invocación de la Cruz de Cristo la razón de su victoria sobre dos ejércitos enemigos. Pero lo que más impacta y escandaliza de esta fiesta no son tanto sus orígenes históricos, sino el objeto mismo de la devoción: es decir, el hecho de que se invite a los fieles a "exaltar" la cruz. Celebrar el misterio de Cristo es celebrar el misterio de nuestra fe y nuestra existencia. Pero sinceramente ¿Quién se anima a "ensalzar su cruz de cada día"? ¿Quién se siente capaz de ensalzar una vida de estrés y cansancio? ¿Quién se siente capaz de ensalzar un trabajo que no existe o que, cuando lo hay, te agota? ¿Cómo podemos ensalzar las preocupaciones de la vida famili...
En la solemnidad de la Inmaculada Concepción, la Iglesia nos invita a contemplar uno de los momentos más decisivos de la historia de la salvación: el encuentro entre el ángel Gabriel y la joven María. En medio de ese diálogo luminoso hay una frase que resuena con una fuerza especial: “No temas, porque has hallado gracia delante de Dios.” Estas palabras fueron dichas no sólo para María; hoy también son pronunciadas para nosotros. En un mundo marcado por preocupaciones, inseguridades e incertidumbres, celebrar la Inmaculada es reconocer que la gracia de Dios es más grande que cualquier temor. María escucha “No temas” antes de entender lo que Dios le pide. Dios sabe que el miedo paraliza, cierra caminos, nos encierra en nosotros mismos. Por eso, primero que cualquier misión, Dios ofrece paz. Ella tenía motivos humanos para temer: era joven, no entendía lo que sucedía, su proyecto de vida parecía interrumpido. Sin embargo, Dios la invita a mirar...
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